
No recuerdo cómo fue que me interesé por esta agrupación, pero sabía que tenía que comprar ese disco: necesitaba comprar ese disco. Pasaron muchos meses para que pudiera hacerlo, pues yo sólo recibo dinero en Navidad, de modo que pasando el 24 de Diciembre al fin pude tenerlo entre mis manos. La portada era fantástica, el misterio que lo rodeaba, también. Lo escuché por primera vez una noche, y, boom: Sunday Morning. Música dulce, tierna, casi de cuna; hablando de la realidad fría y cruda de un drogadicto una mañana del domingo. Una contradicción perfecta.
Tampoco es que hubiera drama. No se subrayaba el sufrimiento ni se lloraba por él, tan sólo se decían las cosas así, como son. No eran letras ni de esperanza, ni de protesta. Lou Reed cantaba, pero no cantaba. Maureen Tucker parecía hombre, pero era mujer. Nico me estremecía. Steerling Morrison me intrigaba. Andy Warhol me enamoraba.
Todo era muy minimalista,anárquico, y salvaje: casi dadá, casi punk, casi sólo un experimento. El arte de la repetición. Empecé a escucharlo diario, lo suficientemente fuerte para que mi mamá también lo hiciera, pero en contra de su voluntad. Ella odia ese disco, dice que son puros "tamporazos", aunque no tanto como el Nevermind the Bollocks de los Pistols, I guess.
Este álbum marcó una pauta en mi vida: Luego fue su disco homónimo, luego mi obsesión con el Loaded, luego mi romance con el Transformer de Reed... el White Light/White Heat lo escuché tardíamente porque me negaba a bajarlo de internet: yo quería el álbum íntegro. Lo busqué durante dos años, pero fue una búsqueda inútil: es un disco ya inaccesible. Finalmente lo escuché en mi iPod y francamente me decepcionó. Esperaba más, mucho más. Aun así es una de mis tres bandas favoritas, y más influyentes. Es increíble lo importante que puede ser un disco para el alma de una adolescente, pero así es. Mucha gente quizá no lo entienda, y dirá que exagero, pero los verdaderos amantes de la música saben a lo que me refiero.
Y es que, para muchos, la música ha sido lo único constante en nuestras vidas.